Aunque los sistemas de alimentación no suelen consumir tanta energía como otros aspectos de la explotación lechera, no se debe ignorar como área de potenciales ahorros en el actual clima de costes energéticos crecientes.
En esencia, los productores de leche suministran un forraje equilibrado a sus vacas para mejorar el rendimiento por animal. Pero el coste de usar pienso comprado puede asimismo impactar en el consumo energético, y cualquier opción para reducirlo merece consideración. Una opción consiste en mejorar la gestión de la pastura y su calidad. La posibilidad de extender el periodo de pastura puede ahorrar energía y costes en toda la explotación. Una mejora de calidad del pasto del 14 al 17% de proteína, por su parte, permite reducir la cantidad y el coste del pienso que se compra para añadir al forraje.

La producción de heno secado en el campo es la manera más eficiente de preparar forraje de invierno para las vacas. Producir y ensilar o almacenar el forraje es una operación intensiva de energía pero se presta bien a la mecanización. Una gran ventaja del heno radica en su alto contenido en materia seca, ya que todo exceso de agua aumenta la cantidad de energía necesario para ensilar. En este contexto es importante que el nivel de humedad del silo no supere el 30-40% DM. También hay que considerar el método de almacenamiento, con pacas redondas, silos bunker y silos de torre, cada opción con sus pros y contras según las circunstancias especificas de la explotación. Por ejemplo, los silos de torre consumen más energía para almacenar, pero este consumo podría ser menos que la energía necesaria de llevar el forraje con tractor a la zona de alimentación.
En cuanto a la alimentación con cereales y piensos, los procesos típicos en explotaciones lecheras incluyen: reducción mecánica de los granos, mezcla de proteínas, vitaminas y minerales concentrados, y la distribución a la zona de alimentación. La maquinaria utilizada incluye molinillo para reducir los granos, mezcladores verticales u horizontales y cintas transportadoras para transportar el forraje mezclado.
Para mejorar la eficiencia energética de estos sistemas, los motores de los equipamientos deben ser revisados según los protocolos de mantenimiento del fabricante para reducir consumo eléctrico.
Al cambiar motores intente siempre adquirir modelos energéticamente eficientes. El mayor coste inicial se amortizará con creces con un consumo reducido a lo largo de la vida del motor, que tenderá a ser más larga y con una operación más consistente. Así pues, al comprar un motor, ¡no ahorre en lo pequeño para perderlo en lo grande!
Otras prácticas a tener en cuenta incluye el uso de cintas transportadoras en lugar de tractor para la distribución del forraje. Asimismo, dejar que las vacas se alimenten solas siempre que sea posible para reducir el uso de equipamientos mecánicos.